La creatividad, por supuesto, se manifiesta de manera diferente para cada quien. Pero una conclusión básica es que hay dos elementos que, en variada proporción, siempre forman parte de la expresión creativa: imaginación y ejecución.
No creo en obsesionarse con los resultados; al mismo tiempo, la creatividad para ser creadora no puede quedarse en la abstracción.
Hay una corporeidad (verbal, digital o material) necesaria para que una idea se transforme en una creación. Y el proceso creativo es justamente la sucesión de pensamientos y acciones que transforman lo etéreo en concreto.

Soy Lorena González Di Totto, narradora y audiovisualista.
Nací en Caracas en los años 80, pasé la adolescencia escribiendo fanfictions y enamorándome del cine, estudié Comunicación Audiovisual en la universidad caraqueña donde siempre quise estudiar y luego me especialicé en Realización de Cine en la ciudad donde soñaba vivir: Barcelona.
Y a pesar de tanto amor por la ficción, al regresar a Venezuela comencé mi carrera como AD, productora y guionista de documentales históricos. Esto alimentó mi imaginación de maneras que jamás imaginé, me permitió trabajar con profesionales increíbles, y me enamoró del documental, de mi país y de su historia.
Pero la vida en Venezuela se volvió aún más complicada de lo que ya era. Migré a Ciudad de México con mi futuro esposo y nuestro perro y, no mucho después, llegó la pandemia con sus pausas y reflexiones obligadas. Y, en medio de tanta incertidumbre, regresé al hogar que tenía más a la mano: la escritura.
Para este momento ya tenía más de una década de carrera audiovisual, experiencia como profesora y consultora de guion, y había terminado el manuscrito de mi primera novela.
Sin embargo, la creatividad siempre había sido una herramienta al servicio de algo más, principalmente el trabajo. De resto, era un pasatiempo sin compromisos, un amasijo de proyectos en permanente estado de ‘fantasía’. Una dualidad confusa entre la imagen y la palabra, un falso dilema entre lo cinematográfico y lo textual.
Lo que necesitaba —como quien decide entrenar o aprender un nuevo idioma— era comprometerme con mi escritura, que no era otra cosa que comprometerme conmigo misma, con la que siempre había sido. Y, gracias a eso, me di cuenta de que mi formación y experiencia audiovisual resultaban las mejores aliadas de mi ejercicio literario.
Aún colaboro con proyectos audiovisuales, aplico mi experiencia como productora en la gerencia de proyectos creativos y ofrezco consultorías para que aterrices esa idea que no se te sale de la cabeza.
O para que, como yo, encuentres el camino de regreso a tu creatividad.✨
Para descubrir de qué maneras podríamos colaborar, puedes revisar mis servicios o contactarme.
¡Ah! ¿Aquel manuscrito de mi primera novela?
Lo publicó la Editorial Eclepsidra en 2024 y se titula Fuegos.